26/06/19 Zapatero nunca

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Caminar, castear y estar en contacto con la tierra y todo lo bello que Dios – nuestro creador – nos ha dado, solo eso importa..

En mi caso no soy Yo quien decido cuando salir, sino todo mi cuerpo cuando comienza a darme señales (a lo largo de los días) y me va arrastrando a hacerme una escapadita. No importa el clima, la altura de los ríos, si llovió o no.. y menos aun si es temporada de tarus !!

Eso justamente es algo que, con el correr del tiempo, me di cuenta. Sabiendo que hace un frío de locos las tarus ya están durmiendo, nada de nada esta alineado para salir a buscarlas pero… Yo SALGO IGUAL. Como si estaría hipnotizado por algo salgo a la ruta a buscar nuevos lugares donde castear. Cuando comienzo a adentrarme en el campo todo lo demás no importa. Es un conjunto de sensaciones es difícil de explicar y solo el que lo experimenta lo podrá comprender.

 

En mi caso (por ser un pescador solitario) es como una sesión con el psicólogo, le cuento todo lo malo y lo bueno que me ocurrió en la semana. Embarrarme, pincharme con las espinas, las picaduras de mosquitos, el humo de unas leñas y algo a la parrilla son el miorelajante para todas las contracturas.

Cuando los señuelos tocan el agua el tiempo se detiene y comienzo a jugar con ellos sacando uno.. poniendo otro. Por mas que no tenga capturas la sensación es hermosa. Como un niño caprichoso sigo insistiendo y buscando ese toque en el señuelo que despierte y haga correr la adrenalina que se siente con el primer toque.

El sol comienza a ocultarse, el frío se intensifica y son menos las probabilidades de una captura. Pero DIOS siempre esta de mi lado y me da una recompensa. En esta salida fue un moncholo muerto de hambre o tal vez con ganas que el señor Daniel Rodriguez los publique en la revista Senti la Pesca; se prendió del vinilo y me dio esa alegría que tanto había buscado. Como todas mis capturas participó de una sesión de fotos y regreso al agua.

Gentileza de Omar Saravi

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