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14/01/21 Tornasoles de superficie, una experiencia única

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Debido a mi trabajo y poco tiempo libre, como de costumbre, organice la pesca para ir solo. Creo que es la mejor manera para poder rumbear por ruta 5 hacia el norte, ansiando llegar a este querido río…

Río en el cual crecí, donde de niño pescaba mojarras y admiraba sus oscuras aguas, siempre soñando con sacarle una hermosa tornasol. La vida junto a mi padre (Cazador de jabalíes) me fue dando esa sabiduría para andar en el monte e ir conociendo de a poco el río.

Después de hacer algunos kilómetros por camino de tierra y abrir unas cuantas porteras llegué a la estancia. No tarde mucho en empezar a armar mi equipo de baitcasting, modalidad en la cual como pescador deportivo me siento muy cómodo. Pasadas las 6am, mientras terminaba de aprontar mis cosas, sali de la estancia rumbo al monte hasta llegar donde comenzaría la acción. Pero no sin antes descender una enorme barranca…

Paso de todo: golpes, patinadas, raspadas y caídas, fueron 3 o 4 segundos que no terminaban más; y a eso sumarle el bolso de pesca y la caña. Al estar abajo mi sonrisa en la cara lo decía todo. Mientras sacudía la ropa, sacándome la tierra, pensaba: “Que buena caída, igual estoy seguro que va a valer la pena“. El río estaba hermoso y el día pintaba increíble.

Camino unos 200 metros más y llegue a un lugar donde terminaba una corredera. En esa parte se ensancha y profundizaba bastante (lugar prometedor). Hago unos cuantos lances y cambio varias veces de señuelo buscando cubrir todo el lugar. Fui probando varias profundidades he incluso en superficie pero no hubo caso, ni mira de tornasoles. Ya pasadas las 8am se me viene a la cabeza lo que siempre hablo con mi amigo Felipe de Tarariras Uruguay: “Las tornasoles no están tan activas temprano en la mañana porque pensamos que se alimenta mucho por la noche, por lo tanto pensé en darle un poco más de tiempo para ver si en el correr de la mañana se activaban un poco más“.

Decidí sentarme en una piedra, repasar los nudos y ver qué ruta de vadeo iba a hacer. Después de pasar unos 45 minutos, con el mejor de los ánimos, volví a probar señuelos en el mismo lugar en todas las profundidades pero seguia sin tener suerte. En ese momento pensé que lo más probable era que ellas no estuvieran allí. Un poco desilusionados cruzó la corredera y comienzo a vadearlo despacio haciendo lances con un señuelo de subsuperficie. En el tercer tiro veo el ataque en el agua, las había encontrado.

 

Ataque agresivo con corridas y saltos, se me dibuja una sonrisa en la cara y pensé ya todo valió la pena. Foto, video con devolución y al agua. A seguir adelante que la primera de la mañana ya había salido. Sigo con el mismo señuelo y en unos 500 metros, aproximadamente, logró sacar unas cuatro tornasoles más, todas del mismo tamaño. Hasta que llego a un lugar donde se ve muy llano y con fondo de piedra. Ahi decidi cambiar mi señuelo y poner la rana de Rubí, ver un ataque de tornasoles en superficie no tiene precio.

Nada de viento, el río planchado y una isla de sarandies en el medio. Hago mi primer tiro pegado a los mismos y apenas empiezo a recoger: explosión en superficie de una manera brutal, imposible de explicar. La línea corre hacia el costado y ahí empieza la magia, después de un par de minutos de pelea sale otra hermosa tornasol. Ya un poco cansado, con calor y pasada las 13hs, decido sentarme a la sombra para comer y tomar algo. Pensaba que ya había sacado unas cuantas tornasoles y el día estaba cumplido pero sabía que ese día era para mi, necesitaba sacar la tornasol con la que soñé de niño.

Emprendo mi caminata, siempre por adentro y río arriba, hasta que llego a un lugar donde logro divisar la segunda corredera. Trato de pasarla entre patinadas y caídas cuando del otro lado me espera una hermosa laguna muy prometedora. Comienzo a buscar un señuelo con un poco más de paleta para que baje un poco más, ya que la laguna es bastante profunda. Mientras iba cambiando el señuelo pensaba: “Para mi tiene que estar acá, tiene que estar acá”.

 

Hago mi primer lance pegado a los sarandies y nada. El segundo y tampoco. En el tercero se me ocurre abrir un poco más el lance y que el señuelo caiga a unos 2 metros de los sarandies, ahí estaba esperándome ella. El señuelo toca el agua y el ataque es instantáneo con una agresividad increíble. Ya cuando clavo me doy cuenta que está tornasol era distinta a todas. Respire hondo, me tranquilice y trate de empezar a disfrutar la pelea, porque al final de cuentas eso es LA PESCA: disfrutar momentos irrepetibles.

Fue increíble como empezó a sacar línea de mi reel, muchas corridas con cabezazos agresivos y enormes saltos de boca abierta, donde podía apreciar claramente la dimensión del animal… QUE BESTIA!!! Creo que ahí si me puse más nervioso. Después de varios minutos de pelea y de un disfrute total, se da por vencida. No puedo describir la felicidad de ese momento y las ganas que tenia de encontrar esa tornasol… mi tornasol, con sus colores únicos y su gran cabeza robusta. Estaba feliz, más que feliz y agradecido a la vida de darme la oportunidad de poder pelear por un rato con un pez tan audaz como son las tornasoles. Como todas las demás, una foto, videito rápido y a su lugar de nuevo como se debe.

Emprendí mi regreso con una felicidad extrema, lleno de alegría y una sonrisa de oreja a oreja, pensando todo el tiempo lo increíble que son estos animales, lo mucho que tenemos para aprender de ellas y sobre todas las cosas lo mucho que debemos de cuidarlas. Palabras de un simple pescador deportiva que ama lo que hace ¿Una pesca más? Si una peca más pero esta ves con un sueño cumplido. Quiero agradecer a Felipe Martínez de Tarariras Uruguay por tanto que me ha enseñado..!!

Gentileza de Fabi

Sobre el Autor

Senti La Pesca

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