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26/09/19 Iniciando la temporada taruchera

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El día Sábado 21 de Septiembre, utilizando como excusa la celebración del “Día de la Primavera”, nos fuimos en búsqueda de las primeras tarariras de la temporada, algo que esperábamos desde hace tiempo…

Todos sabemos que ni bien termina la temporada de una especie, inmediatamente comienza la cuenta regresiva para el comienzo de la siguiente. Son durísimos esos meses, la ansiedad te come la cabeza y querés que llegue ya el mes de Septiembre/Octubre cuando, generalmente, las tarus empiezan a ponerse firmes con los primeros calores.

En este caso fuimos tres pescadores hombres y una mujer, mi novia Belén. Me siento afortunado de que me acompañe una persona que en vez de reprocharme cuando me voy a pescar, me pida de ir conmigo. Creo que hice bien los deberes desde el principio (jajaja) enseñándole lo que significa para mi la pesca y transmitiendole mis valores: “PESCA Y DEVOLUCIÓN“. Quisiera hacer hincapié en esto, en la concientización acerca de practicar la pesca meramente deportiva, sobre todo en un país donde existe poca conciencia ecológica y la mayoría de las especies están siendo diezmadas por “pescadores” que le hacen muy mal a nuestros ríos, ya que contemplan al pez como un número más y no como un compañero de pasión.

Ella aprendió eso, a valorar cada captura, devolviéndola al agua con el menor daño posible en muestra de agradecimiento a la emoción que nos genera con su pique, su pelea, en fin… a todo aquello que nos convierte en pescadores.”

Pidiendo disculpas al lector por el apartado anterior, vamos directamente al punto. Preparados los bolsos y cañas, mate en mano y salimos de mi casa bien temprano, alrededor de las 4:30AM. Pasamos a buscar a nuestros amigos: Gabi Leis y Chris Spitzer; y salimos a la ruta. Tuvimos la dicha de ver el amanecer durante nuestro trayecto. Debo confesar que esta es una de las cosas que más me gustan de un día de pesca, comenzarlo con el alba y finalizarlo durante el ocaso. Todo pescador que esté leyendo esto va a saber darme la razón.

 

Llegamos alrededor de las 8 de la mañana a nuestro destino, preparamos los equipos y comenzamos con los primeros lances. Al principio el día se presentaba excelente pero pasada una hora desde nuestra llegada, se despertó el peor enemigo de cualquier pescador: EL ODIADISIMO VIENTO, que se mostró incesante a lo largo de todo el día, dificultando muchísimo los casteos.

Teniendo en cuenta esto, sabíamos que el día iba a estar difícil y se esfumaron nuestras esperanzas de clavarlas en superficie, a menos que el viento se dignara a calmar. Algo que sucedió a última hora de la tarde. Comenzamos una larga caminata, cortando campo entre pastizales bajos y zonas con mucho barro con el objetivo de llegar a lugares donde la gente comúnmente no llega, que de hecho y no por mera coincidencia, son aquellos lugares que te premian con mejores pescas.

Las primeras capturas se hicieron desear, el viento estaba dificultando mucho las cosas obligándonos a utilizar gomas con cuchara que rozaran el fondo del charco. Pasado unos minutos tuve el primer pique, un toque muy sútil, pude clavarla pero trás una corta pelea la taru había ganado la contienda. Al rato se me acerca Chris, diciéndome “se me escapó una y era una torta“, ya está! Manija nivel 10, sabíamos que estaban y en algún momento iban a salir.

Minutos después, Belén probando en superficie con una VML hulk, stickeandola suavemente sobre la vegetación logra mover una taru que se tiró desenfrenadamente sobre el artificial, pero lamentablemente le erró. Íbamos perdiendo 3 a 0 y había que revertir la situación. Pasado un rato se cortó la actividad en el lugar obligándolos a movernos a otro aún más alejado donde se pudieron alzar las primeras capturas. Una por parte de Christian y varios ataques por parte de Belén que no paraba de tener piques, la suerte estaba de su lado. Logró alzar tres tarariras, dos de un hermoso tamaño. Trás una corta sesión de fotos para el recuerdo fueron devueltas a su hábitat.

 

Gabriel y Yo seguíamos vírgenes sin tener ataques. Nos movimos nuevamente y Gabriel pudo alzar su primera captura, la mía se estaba haciendo rogar. Habían pasado más de 3 horas y no podía concretar la primera. Ya me estaba calentando mucho porque a pesar de insistir… insistir, no se me daba. Sumado a esto mi última pesca no había sido buena y sentía la necesidad de revertir esa mala racha. Entiendo que en la pesca se gana y se pierde, pero perder dos veces consecutivas para mi es mucho.

Decidí alejarme del grupo probando en diferentes lugares, pero sin resultados. Hasta que pude encontrar una barranquita donde la costa se ensanchaba y, naturalmente, se producía un reparo del viento. El agua ahí estaba calma y había vegetación, sabía que tenía que arrancar una si o sí. Primer tiro, nada. Segundo tiro, nada. Tercero, poooomm, adentro!!! Una hermosa tararira de más de 2kg atacó violentamente el señuelo, cañazo firme y adentro. Unas fotos de la misma y al agua. Esta taru había sido el inicio de una buena racha ya que seguidamente pude alzar tres, una atrás de la otra. Despúes de forma intercalada, levanté cuatro más en el mismo lugar. Ahí estaban, en el agua quieta.

Lamentablemente cuando uno esta solo es más difícil fotografiar las capturas, pero eso es lo de menos, el recuerdo queda en la retina y en nuestra cabeza. Al rato me encontré nuevamente con el grupo y emprendimos una nueva caminata para cerrar la tarde, momento en que el viento se dignó a calmar. Apenas esto sucedió comenzó el festival de ataques, siendo Gabi el que más piques tuvo. Fue en ese momento en que conseguimos concretar los primeros dobletes y hasta un triplete.

A pesar de que las condiciones estaban dadas probamos con señuelos de superficie sin resultados, si o si los ataques se daban rascando el fondo del charco. Terminamos el día con un balance de más de 30 tarariras entre los cuatro. No es un número excepcional para plena temporada, pero si para comienzos de la misma. Esta salida se caracterizó por el predominio de ejemplares grandes, muy pocos por debajo de los 2kg, de hecho una de las últimas capturas acusó en la balanza 3,5Kg, un verdadero trairón criollo.

Y cada uno de nosotros tuvo su momento de gloria. Belén y Christian durante la mañana, Yo durante el mediodía y Gabi a última hora del día. Todos pudimos pesca y saciar nuestras ganas de pinchar los primeros mounstros de esta temporada 2019/2020. Esperemos que sea el comienzo de una gran temporada! Un saludo para todos.

Gentileza de Nahuel Videla


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