01/02/18 Cuando hay que hacer un plan B para pescar

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Programa de pesca relámpago con mi entrañable amigo Ariel Giovannetti. Se gestó la salida el mismo viernes por la tarde, que si bien había pocas chances de lluvia salimos igual a un lugar con un acceso un tanto complicado…

La hora pactada eran las 7.30hs como para las 8 am estar ensayando nuestros primeros tiros. Toda pesca genera ansiedad! Miré el pronóstico una y otra vez, ya que antes de acostarme vi un par de nubes “sospechosas”, 0% de probabilidades de lluvia y parcialmente nublado. Ninguna de las dos cosas se cumplieron!

A las 7.20 am parecía que era de noche, dos minutos más tarde comenzó a lloviznar. Mi compañero venía en camino desde Pilar y ya estaba en el cruce de la 6 y 8. “Venite igual que algo vamos a inventar“. A pesar de la incesante llovizna fuimos al destino original, el camino estaba un poco resbaloso pero pudimos llegar a la tranquera del campo y… candado cerradoooooo!!!! Con ese día el paisano ni se acercó a la tranquera ya que pensó que no iríamos. Pusimos en marcha el famoso plan “B” que ni parecido al “A”, aunque el objetivo era el mismo: “Pescar alguna tararira“.

 

Fuimos donde siempre: al afluente del Río Luján llegando por el campo de un conocido que muy amablemente nos abrió la tranquera a pesar de la llovizna. ¿El problema del plan “B”? Habia que caminar mucho, y más ahora que hay una sequía extrema. Cada vez quedan mas lejos los puntos tarucheros ya que varios han desaparecido… hoy son sólo zanjones secos. Cruzamos campo y arrancamos. Las tarariras estaban pero debajo del verdín y la densa vegetación, se movían y atacaban eventualmente, muchos errados por lejos. Seguí caminando y llegué a mi primer captura: una hermosa taru “blanquita” que prácticamente me sacó la caña de la mano porque ya estaba levantando el muñe del agua para ensayar un nuevo casteo.

Doblemente orgulloso por la captura ya que fue con unas ranas caseras que andan muy bien hecha con gomas recicladas. Fotos y al agua! A seguir buscando! Caminé un poco más, ya ni sabía cuanto me costaría volver. Llegué a otro punto, muchos movimientos y pocos ataques. Intenté hasta que hice enojar a una chiquilina que me venía amagando hacía un rato. Después de la devolución, a los 5 tiros, otra casi calcada a la anterior! Una verdadera taru de bolsillo. Pasado el mediodía emprendimos la vuelta por estos bañados interminables que tantas “difíciles” alegrías nos han dado esta temporada.

Saludos para todos y buenas pescas!!!
Gentileza de Christian Andrés López 

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