Salvemos el río, solo deténganse unos minutos

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Es raro cuando uno siente estas cosas, ir a pescar y sentirse perdido desde que llegas al lado del agua…

Empezamos a navegar y notaba tristeza, sentía algo que no decodificaba así que me puse a mirar detenidamente. Llámenme loco, pero sentí que el río me decía “Mirá…. decime si soy lindo…. fijate mas allá de la pesca… mirenme a mi”.

Agarre la cámara, le di al zoom y empece a mirarlo. ¿Y saben que? es realmente raro como se lo ve. Por arriba esta igual, fuerte.. correntoso… sus aves… sus animales… sus colores…. pero adentro, adentro lo note vacío con esos peces cazadores que tienen miedo de cazar… miedo de mostrarse… miedo de hacer estallar el agua contra las costas corriendo unas mojarras descuidadas. Un grupo de tarariras, que voltean dándole la espalda a un artificial una y otra vez.

Salvemos los ríos, cuidemos los recursos, tiremos la basura, no contaminemos… no todo es una caña y un pescado, esto va mas allá. Espero pueda transmitirlo con este video, si lo hago mi objetivo esta cumplido. Si lo logro, solo les pido que lo compartan.

Gentileza de Matin Docampo

Sobre el Autor

Martin Docampo

Un pequeño gran espacio para compartir mis experiencias con los apasionados por la pesca deportiva.

1 comentario

  1. Avatar

    Ojalá más gente tome conciencia y empiece a cuidar el río. Vos tenés la suerte de verlo todavía igual q antes (a pesar de las diferencias q nombraste), aún corre vigoroso y está a tiempo de recuperarse.
    Yo al mío lo vi cambiar cuando lo encerraron, lo vi engordar y hacerse lento, lo vi tragarse islas, costas y pesqueros (no porque quisiera, sino porque lo obligaron). Lo vi volverse gris y chinchudo, porque ya no puede correr libremente y entonces explota en ira cuando a penas sopla un viento y se llena de “ovejitas” amenazantes. Lo vi resignado vaciarse de peces y pescadores. Vi cómo lo convertían en un adorno de la ciudad llenando sus costas con cemento, al tiempo q le iban perdiendo el respeto porque ya no era el proveedor de antes, y los remansos donde se veían cardúmenes de sábalos hoy se están llenando de plásticos que flotan insultantes.
    Agoniza y duele verlo, pero no se resigna, trata de adaptarse, de sobreponerse a los cambios, y cada tanto me regala una mojarra, un dientudo, una boguita, un paisaje… y me mira a los ojos y me dice: Ves que puedo? Y yo trato de alentarlo, de mimarlo, juntando mi basura, limpiando el pedacito de costa que ocupé y así predicar con el ejemplo, porque a pesar de que es difícil, aún conservo la esperanza de que en el futuro vuelva a ser el vigoroso río lleno de vida que conocí, aunque yo ya no esté para disfrutarlo…

    Paraná, aguas arriba de Yacyretá

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