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23/03/12 Galapagos en marzo



Por Mariano de la Rua
Galápagos marzo 2012
Nuevamente Galápagos nos convocaba para un nuevo tour de pesca, este seria mi séptimo viaje a este paradisíaco destino.
La verdad es que cada viaje que emprendo a este lugar me crea ciertas expectativas en relación a la pesca que no las siento en otros destinos, ya que aquí todo es posible en materia de pesca, para bien o para mal, así de sencillo.
La realidad es que en tantas pescas que hemos realizado aquí nunca nos ha ido mal, pero sí hemos tenido rendimientos muy superiores unos de otros.
La sugerencia que le doy a todos los grupos con los que viajo es dedicar dos días a lo que aquí los lugareños denominan pesca chica y dos días a la pesca de marlin.
La pesca chica como ellos llaman, no es ni más ni menos que dedicar el día completo a obtener especies como son los atunes aleta amarilla, amberjack,  abadejos (de la familia de nuestros meros) pargos, wahoos y otro sinfín de especies que habitan este archipiélago.
Acá no es común que los operadores (que son muy pocos) y no todos dotados de una gran profesionalidad, cuenten con equipos variados para las diferentes modalidades que se pueden desarrollar, entonces esto me obliga a tener que llevar una gran cantidad de equipos sobre todo de jigging para los grupos, para que puedan aprovechar al máximo de todas las posibilidades de pesca.
Por lo general los capitanes solo realizan la modalidad de trolling, y me ha llevado ya unos cuantos viajes lograr convencer a mi operador que los mejores resultados se obtienen adaptándose a las condiciones en las que está comiendo el pescado ese día.
Desde ya que los equipos que hay que tener tienen que ser de alta calidad, no basta con una simple caña y un reel no apto para los tamaños de peces que logramos capturar, ya que de ser así les aseguro que más del 80% de las capturas se van a perder.
Por otro lado las cargas de los reeeles   tienen que ser de mucha capacidad, gran calidad, y un sistema de freno muy potente para poder parar la embestida de varias de estas especies.
Otro tema sumamente importante a tener en cuenta son los elementos que tenemos que traer, como señuelos, jigs, fluoro Carbo, multifilamento, anzuelos especiales para los jigs, ya que ningún operador cuenta nada de esto.
En esta oportunidad el grupo estaba integrado por 8 pescadores, 3 ya viejos compañeros de pesca en los viajes como Roberto, Andrés y Marcelo, y los otros 5 nuevos en esta experiencia de pescar en el exterior.
Armamos dos barcos con cuatro pescadores cada uno, y como siempre yo rotaria a los grupos para poder salir dos días con cada uno de ellos, y así lograr poder compartir las mismas horas de pesca con los ocho.
Ni bien llegamos a San Cristóbal, nos estaba esperando mi operador en el aeropuerto para trasladarnos hasta nuestro hotel, dejar las cosas, y en pocos minutos ya embarcarnos esa tarde para ir a realizar un snorkeling con tiburones martillos a León Dormido, lugar emblemático de esta isla y orgullo de todos sus habitantes.
Esta es una experiencia única que no quiero que ningún pescador se pierda por nada del mundo, ya que no es posible poder realizar esta actividad con semejantes reyes del mar como acá, en otros sitios.
Después de disfrutar esta emocionante actividad, terminamos el día haciendo una pesca a jigging de atunes y amberjck muy cerca del puerto de Ayora, para que a eso de las 18:30 hs. regresemos a puerto con el primer día del tour aprovechado al máximo.
La pesca que tuvimos esa tarde creo que fue la peor que he tenido en este sitio en todos los viajes realizados, ya que si bien solo pescamos no mas de dos horas el primer día en Five Finger, el único que tuvo la suerte de capturar un atún fui yo, el resto capturó algunas barracudas de portes pequeños, pero el atún que salió, realmente valió la pena, ya que fue a jigging y después de mas de treinta minutos de lucha al subirlo a la borda pudimos comprobar que su peso pasaba tranquilamente los treinta Kg., la verdad una preciosura.
El siguiente seria nuestro primer día de pesca completo, saliendo a las 7:30 hs. nos dirigimos a un bajo muy conocido cercano a San Cristóbal.
Como al llegar no se veía actividad en superficie de pájaros, optamos por comenzar la pesca realizando trolling con Rapalas X-Rap 30, que son sumamente efectivos para varias de las especies de la zona, ya que los podemos trolear hasta los ocho nudos sin que se desbalanceen.
La pesca estaba realmente difícil ya que en tres horas en el barco que iba yo solo capturamos 3 wahoos y un atún albacora y en el otro barco solo dos wahoos.
Como el año anterior en el mismo mes nos había ido muy bien en la isla Española, le propuse al capitán que hablara con el otro barco y si estaban de acuerdo saliéramos rápidamente para allá ya que solo nos separaban unas 14 millas del lugar.
Por suerte ninguno de los dos capitanes se opuso a mi propuesta, y fue así como en solo 45 minutos ya estamos en este nuevo sitio.
Al llegar nos dimos cuenta que la actividad que había era totalmente diferente al lugar anterior, ya que había una gran cantidad de aves tirándose de cabeza al agua en busca de los pequeños pedazos de carnada que dejaban los atunes y wahoos que había en la zona, pero se veía subir sobre todo a los atunes muy esporádicamente lo que no nos permitía poder quedarnos en un lugar fijo para poder arrojar los jigs y los poppers para su captura.
Dada esta circunstancia decidimos hacer un poco de trolling esperando de esta manera el momento adecuado en que subieran a comer más firmes.
Así fue como capturamos algunos wahoos y otros atunes, hasta que de repente se generó una explosión en el agua y los atunes comenzaron a comer firmemente saltando como si fueran delfines.
Decidimos que de los 5 que estábamos en el barco, tres utilizaran poppers y dos jigs, y así fue como comenzó lo que para mi fue la mejor pesca a popping que había hecho en mi vida.
Ver tomar los poppers a los atunes en superficie debe ser una de las sensaciones de pesca mas adrenaliticas que un pescador puede experimentar, pero hay que vivirla para poder entenderla.
Tiro tras tiro todos fueron tomándole la mano a esta modalidad y al finalizar el día debemos haber capturado unos 25 atunes entre los 10 y 25 Kg. en nuestro barco, y algo similar el otro barco.
Esa tarde tuve la suerte de capturar por primera vez en mi vida a dos wahoos uno con popper y otra a jigging, ya que si bien en mi vida he pescado muchos de ellos y de diferentes portes, siempre lo había hecho a trolling, pero con popper y jig realmente es otra cosa.
Final del día y felicidad absoluta de los dos grupos, no podían creer todo lo que habían vivido y que yo les venia contando a lo largo de todo el año cuando programaban su tour.
El segundo día de pesca lo dedicaríamos al marlin, en el archipiélago predominan dos especies de ellos, los rayados en mayor volumen, los azules, en menor cantidad pero de mayores portes, y muy ocasionalmente los negros.
Ya desde el año pasado la famosa Niña venia modificando la migración de los agujas en este destino, provocando que en lugar de capturarlos a distancias lógicas d entre 25 y 30 millas ahora teníamos que ir a buscarlos a casi 70 millas, algo que modifica la planificación de un tour de los habituales, ya que para poder llegar lo mas temprano posible hasta la zona de pesca y pescar lo máximo posible hay que salir a navegar alrededor de las tres de la mañana.
De esta manera sin queja alguna, nuestro segundo día de pesca comenzó navegando a esta hora, para llegar hasta la zona a las 6:30 hs. de la mañana.
Comenzamos el trolling, como siempre lo hacemos poniendo 5 cañas en total y dejando una preparada a un costado por si salía algún marlin muy cerca del barco.
El resultado de este día dedicado a pleno al marlin finalizó de la siguiente manera, nuestro barco tuvo cinco ataques, de los cuales pudimos clavar dos y llevarlos a la borda para las fotos de rigor y posterior liberación.
El de Andrés rondó los 120 Kg. y el de Fernando mas o menos unos 80 Kg., los dos rayados.
El otro barco tuvo en total 8 ataques y lamentablemente no pudieron llevar ninguno a la borda, mas allá de que algunos los pelearon por bastante tiempo.
El tercer día nuevamente lo dedicaríamos a la “pesca chica” (que de chica no tiene nada) pero así la diferencian los locales de la pesca del marlin.
Así fue como salimos luego de un muy buen desayuno a las 7:30 hs. de la mañana, nuevamente se decidió por parte de los dos capitanes repetir en el lugar del primer día que habíamos hecho inshore aunque a mi en lo personal no me convencía mucho.
















Ni bien llegamos al lugar como no se veía actividad de pájaros que son los que la mayoría de las veces marcan la actividad en superficie, decidimos comenzar con  trolling.
En una hora y media de realizar esta modalidad, nosotros no habíamos tenido un solo pique y el otro barco había logrado capturar dos wahoos, uno de muy buen porte (más de 18 kg.) y otro un tanto más pequeño.
Como la vez anterior (cuando decidí cambiar de sitio que quedaba a unas 18 millas de donde estábamos) le pedí a mi capitán que nos movamos, consultó con el otro barco pero ellos decidieron seguir probando en donde estábamos.
Así fue que navegamos alrededor de una hora hasta llegar al siguiente bajo.
Pero la pesca es pesca y siempre nos da sorpresas, estuvimos por más de tres horas y solo logramos sacar un atún no muy grande y un amberjack.
Al ver que el otro barco no venia a donde nosotros estábamos y como la distancia que nos separaba nos impedía comunicarnos por radio, el capitán me propuso regresar nuevamente al bajo inicial.
A unas 7 millas de llegar pudimos comunicarnos con el otro barco que permanecía ahí desde la mañana y para nuestra alegría nos contaban que al poco tiempo que nosotros nos habíamos ido había comenzado la actividad y que llevan hecha una excelente pesca tanto de trolling, jigging y poppers, y que en ese momento los atunes estaban comiendo en superficie.
Al llegar logramos ubicar el cardumen de atunes en pocos minutos, y comenzó una fiesta como a la que Galápagos nos tiene acostumbrados.
En solo dos horas de pesca sacamos unos 15 atunes entre los 10 y 25 kg. todos con poppers y jigs, una locura de adrenalina que aunque no prolongada, bastó y sobró para que todos quedaran exhaustos.
Al juntarnos los dos barcos en puerto, el otro grupo nos comentaba que la pesca que habían hecho durante todo el día en este bajo había sido por demás buena, logrando casi todas las especies que en ese sitio habitan como pargos, bacalaos, amberjack, wahoos, atunes y bonitos.
Debo reconocer que esta vez la decisión que tome no fue la acertada, creo que me confié de la vez anterior y por otro lado la impaciencia me jugó una mala pasada, si nos hubiésemos quedado podríamos haber hecho una pesca mucho mejor que la que tuvimos.
Nuestro cuarto y último día de pesca nuevamente seria a marlin, y otra vez tendríamos que madrugar para navegar alrededor de tres horas y media para llegar al lugar de pesca.
Pero la noche anterior habíamos acordado con los capitanes que en lugar de salir a las tres de la mañana y regresar a las seis de la tarde, saldríamos a las seis de la mañana y regresaríamos a eso de las ocho de la noche, ya que queríamos ver que pasaba con el pique después de las 14 hs. ya que en viajes anteriores siempre regresábamos a esa hora y siempre quedaba la duda que actividad podían tener los picudos un poco mas tarde.
Llegamos al lugar de pesca a las 9:30 hs. de la mañana, y en nuestro barco ni bien bajamos dos líneas al agua, tuvimos una dupleta de marlin rayado, algo increíble, ya que todavía nos faltaba tirar otras tres cañas.
De los dos uno quedó firmemente clavado y el otro se soltó, el turno le correspondía a Marcelo, que con mucho trabajo después de unos 40 minutos logro arrimarlo al barco para que lo podamos izar y sacar las fotos antes de devolverlo al agua, un excelente ejemplar que supero los 100 kg.
Arrancar así el día es más que alentador, ya que el ánimo reinante es por demás bueno.
Nuevamente líneas al agua y a seguir con el trolling, no paso media hora y ya teniamos el segundo ejemplar clavado, esta vez fue Andrés, que con toda su juventud demoró bastante menos en arrimarlo al barco, mismo procedimiento y devolución rápida.
En menos de una hora dos marlines   rayados a la borda y uno perdido, todos nos miramos y dijimos “que día nos espera”.
Al rato el tercer marlin, bien clavado y ahora el turno le correspondía a Fernando, por suerte buen manejo de equipo y devolución inmediata.
Mientras tanto el otro barco no había tenido una sola salida de picudos, lo que demuestra que la suerte en la pesca es un factor muy importante.



Pero como la pesca es pesca, durante las siguientes 5 horas de pesca nos salieron solo dos rayados mas que no pudimos clavar, así es que a las 16 hs. comenzamos a regresar a puerto ya que teníamos un largo camino.
Al llegar al hotel y encontrarnos con el grupo del otro barco, nos comentaban que tuvieron solo dos salidas en todo el día de marlines rayados y ninguna de las dos las pudieron capturar, toda una paradoja, ya que este grupo el objetivo que se había puesto para ese día era solo capturar un marlin, y si era temprano iban a regresar a realizar un snorkeling cerca de la costa para ver una zona llena de langostas, que finalmente se vio frustrado porque intentaron capturar un marlin hasta el final y por ese motivo nos le dio el tiempo para poder hacer el otro programa.
Como en todos los tours a este archipiélago el ultimo día nos trasladamos desde San Cristóbal hasta Santa Cruz en lancha rápida para poder descansar de los cuatro arduos días de pesca y hacer un poco de turismo, conociendo la estación Darwin en donde se encuentran las tortugas Galápagos y luego terminar la tarde yendo a realizar un buceo con tiburones tintoreras en la zona de tortuga Bay, una playa muy extensa de arenas blancas ideal para concluir un tour con tanta adrenalina.
El día lunes al mediodía nos trasladamos desde la isla de Baltra a Guayaquil, para luego, desde el aeropuerto comenzar nuestro retorno a la Argentina.
Considero que la pesca que hemos tenido en estos cuatro días fue por demás excelente, ya que la cantidad de especies, tamaños y calidad que obtuvimos fue inmensa, solo le faltó a uno de los grupos tener mas suerte con los marlines, dado que uno de los dos barcos en los dos días que fue a realizar esta pesca logró subir 5 a la borda perdiendo otros 10 piques por lo menos, y el segundo barco con 11 piques en dos días no tuvo la suerte de subir ninguno.
El grupo quedo sumamente asombrado con la técnica del jigging y el popper, sobre todo este ultimo en el que jamás imaginaron que fuera tan emocionante ver a los atunes atacar estos señuelos en superficie como lo hacen.
Como siempre agradezco infinitamente a todo el grupo por la confianza depositada en nosotros para coordinar y acompañarlos a realizar el sueño de muchos de ellos, y no tenemos duda que muy pronto estaremos nuevamente pescando juntos en otro paradisíaco lugar.
Mariano de la Rúa.
Shimano Pro Staff.
Rapalas Pro Staff.
Capitan de la IGFA
Www.Aquafish.com.ar
Info@ aquafish.com.ar
54 223 154 000813
Nextel 175  * 7161



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