05/04/19 Norte correntino – Ita Ibaté

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No hubo mucha premeditación en todo esto, se alinearon los planetas y se dieron varias cosas: Yo estaba de vacaciones y conseguí lo más complejo: el tan temido “permiso de pesca”, además me lo ome como adelanto de mis cumpleaños nº 41 (28 de Marzo)..

Todo comenzó a principios de Marzo, no mucho antes de arrancar para allá, Pedro me pregunta si me prendía para hacer esta salida que no era exclusivamente a pescar, sino que dedicaríamos el primer día para hacer una serie de diligencias. La idea era salir el día Jueves por la tarde/noche y cumplir el frenético itinerario que les detallo a continuación: – Jueves 22: salida a partir de las 17:30 hs. | Viernes 23: llegada a nuestro primer hospedaje en Jardín América (Misiones). Luego Foz do Iguazú (Br), Ciudad del Este (Paraguay), Medianeira (Br) y vuelta a Jardín de América. | Sábado: Salida desde Jardín de América hacia Ita Ibaté | Domingo: Ita Ibaté a Buenos Aires después del mediodía.

¿Casi nada, no? El grupo que se formó para ir fue realmente de lo mejor: Pedro, Charly, Mariano y Yo. El primer día fue demoledor, entre el viaje y las diligencias que tenía que hacer el equipo quedamos muy cansados para encarar la pesca del sábado. Tres somos integrantes del flamante grupo “Pesca al Golpe”, Charly fue un excelente compañero ensamblando de una manera muy natural en el grupo. Un tipo que tiene una vasta experiencia en la pesca de dorados al igual que el resto de los integrantes del equipo, acá sigo quedando en deuda a pesar de que me están adoctrinado de a poco. Salir de los pantanos es todo un tema para mi.

Una de las premisas era buscar uno de esos grandes dorados de la zona, pero sin caer en pescar bajo la modalidad trolling. La idea era hacer Baitcast, carnada al garete o al golpe y Flycast en ese orden. El día Sábado, alrededor de las 4 a.m, salimos hacia nuestro destino de pesca,  más de 200 km por delante. Honestamente ya no quería subir más a la camioneta! Llegamos a destino justo a la hora señalada, en Auras de Lourdes nos estaban esperando las lanchas y quienes serían nuestros guías, además del dueño que nos recibió muy amablemente. Ya desde el día anterior se habían formado los equipos, se estaba generando una “sana” rivalidad.

La cuestión es que Mariano y Charly eran el equipo #1; y Pedro y Yo el #2. Con Pedro nos “dormimos” y el otro equipo pegó primero: eligieron guía y lancha. A nosotros nos tocó “El Tortu” – un tipo nacido y criado allí mismo -, nos ha demostrado conocer cada recoveco del hermoso Paraná y características de cada especie que fuimos a buscar. Ya en la costanera y previas palabras desafiantes, el equipo #1 salió aguas arriba y nosotros aguas abajo. El río y los paisajes son un verdadero espectáculo, el agua clara te permite ver el señuelo prácticamente todo el trayecto, les diría que tranquilamente se veía a los dos metros de profundidad.

 

Empezamos a “golpear” la costa buscando algún dorado, pero en la medida que avanzábamos los peces no aparecían. Pedro es muy buen tirador y arriesgaba al máximo en cada casteo, hasta que uno de esos tiros da con algo que ataca con mucho vigor a su señuelo. “¿Qué es? ¿Qué es?” era la pregunta que más sonaba, hasta que de repente, y luego de una hermosa pelea, se asoma un pacú! Era una de las especies que íbamos a buscar pero no prioritariamente. Debo decir que dan una hermosa pelea y el disfrute fue pleno, y eso que Yo era sólo un espectador de privilegio.

Todavía no era el mediodía y ya estábamos sacando conclusiones de que ese pacú se equivocó o estaba perdido. Un poco cansados acordamos hacer unas pasadas con carnada al garete. Arrancamos y la suerte no cambió demasiado, muchos enganches y los ataques brillaban por su ausencia, hasta que convencimos al guía de buscar algo un poco más lejos. En ese transcurso preparamos el almuerzo y disfrutamos de alguna que otra refrescante bebida.También tuvimos una comunicación desde el otro equipo de parte de Mariano en el cual nos decía que estaban viviendo una “fiesta de piques”, aunque conociéndolo a este muchacho había un 50% de posibilidades de que no fuera cierto… pero la duda estaba planteada.

Llegamos a un lugar más parecido a lo que conocemos, no tanta barranca y una isla que nos presentaba un lindo pastizal sobre la costa. Veníamos derivando con una mamacha sin plomo sólo el leader de acero, el lugar prometía pero seguíamos colando agua. En un momento dejé la caña en uno de los cañeros de la lancha y me dispongo a tomar algo. El guía me dice: “Acá vamos a entrar en un pozo”, la carnada empieza a viajar más rápido que la lancha y a los pocos metros de haber entrado en esa zona tomo la caña en la mano presintiendo que por algo el guía nos había dicho eso, y así fue. Un tirón furioso, corto y seco, el dedo frenando el carretel del huevito y empieza la corrida! Lo dejo, saca y saca multi, espero el tiempo prudencial para preparar la clavada y le di duro! Hermosa pelea, ya todo nos decía que era un cachorro y así fue, otro de los trofeos que fuimos a buscar. Fotos de rigor y al agua.

Nos seguía faltando el lingote! En la misma pasada entramos a una zona de palos en la cual se veía algo de movimiento, Yo seguí por un rato más con carnada y Pedro con bait. Una horqueta que asomaba, el tirador pone en señuelo justo ahí y asoma el dorado! Lamentablemente sólo nos regaló un salto y safó del engaño. “Hagámosle otra pasada!” y así fue. El dorado no volvió donde estaba, pero nos encontramos con otro hermoso pacú que nos regaló una buena pelea, ya que era más grande que el primero. Pedro se estaba convirtiendo en especialista en esta pesca. El segundo considero que ya no es casualidad. Tuvimos un par más de ataques con carnada pero no se concretó ninguno de ellos, ya en una de las últimas pasadas Pedro nuevamente tienta a su tercer pacu.. increíble!! Parecía un viejo baitcastero especialista en esta pesca.

 

Cerrábamos la tarde y teníamos la imperiosa necesidad de saber cómo les había ido a nuestros compañeros. Nosotros llevábamos para la cena dos pacúes, ya que se permite uno por pescador y la medida mínima es de 45 cm, ambos estaban por encima. Un dato no menos importante es que todos los pescadores debemos gestionar el permiso de pesca ya que hay controles y eso está muy bien. Ya llegando a la costa nos llega un mensaje de que nuestros compañeros habían salido del agua dos horas antes que nosotros porque no habían pescado nada y que iban a salir a hacer media jornada a la noche porque “supuestamente” estaban saliendo los preciados dorados de las dos cifras. Asi que nos entusiasmamos nosotros también. Pesca al garete con carnada en plena luna llena… a las 21 entrábamos al agua otra vez.

Fuimos a descansar un rato y a cocinar nuestros pacúes. Compartimos una buena tarde con hermanos brasileros que estaban en el mismo predio. El lugar me pareció muy bueno, una casa antigua devenida en alojamiento con unas habitaciones grandes, galerías y un jardín muy pintoresco. Cenamos alrededor de las 20 y salimos a buscar el grande. Volvemos al agua pero esta vez en modo zombie. Muy cansados le hicimos unas pasadas al río con carnada… pero nosotros no teníamos los equipos adecuados para esa pesca, por lo que pescábamos cerca de la lancha ya que no podíamos hacer derivar muy bien la carnada. Esta modalidad de pesca requiere reeles frontales cargados con varios metros de multifilamento, el de nuestro guía tenía alrededor de 200. Así fue como pasamos sin pena ni gloria al menos 3 veces por la misma zona, una noche hermosa y el río infestado de lanchas.

Cuando los ojos se nos cerraban “Tortu” tiene un pique; era un armado! Minutos después en la misma pasada nos dice “Ahora SI!” y a lo lejos se escucha el golpe el chapuzón. Nos despertamos de golpe y no era para menos. Lo queríamos ver y no asomaba, hasta que de repente cerca de la lancha salta una bestia dorada que superaba tranquilamente los 10 kg. Una belleza digna de ser vivida. Foto, al agua y a volver. Había que descansar porque todavía nos quedaba media jornada más el Domingo! Por la mañana, el indicio de que debía despegarme de la cama fueron unos almohadazos que hicieron que retome el conocimiento. Desayuno de por medioy  salimos al río minutos después de las 8 am. Teníamos que pescar nuestro dorado!

Arrancamos realizando casteos inmejorables, embocamos en todos los huecos.. entre los palos, debajo de los árboles y sólo se pescó una palometa en la entrada de un hermoso arroyo. El medidor de energía lo teníamos muy bajo, asi que volvimos a la carnada aprovechando un banco de arena, tuvimos algún que otro ataque pero erramos. El Tortu nos dice “Allá están pescando dorados y surubíes grandes haciendo trolling”. No íbamos a traicionar nuestros principios a esa altura, pero decidimos volver y hacer las pasadas con carnada a pesar de no contar con los equipos adecuados, pero al menos ya estábamos cerca de la salida.

No dábamos más, hicimos una pasada completa y antes de terminar la segunda mi compañero Pedro decide colgar los guantes, en ese momento le pregunto al guía cuánto faltaba para terminar la pasada y me contesta que unos 200 metros. “Terminamos la pasada y vamos” le dije a mi compañero. Mi carnada venía “picando” en el fondo, a unos metros de la lancha… si bien tenía la caña en la mano estaba “tirado” sobre un lateral, sentía que la carnada toca fondo una y otra vez, ya no quería volver a desenganchar el anzuelo de entre las piedras. Doy uno o más cañazos cortos para evitar el enganche y se ve que en uno de ellos (sin quererlo) tenté a un dorado de unos 4 o 5 kilos, no más que eso, pero que hizo que podamos cumplir nuestro objetivo: Pescar al menos un dorado! Ya ni energía para las fotos teníamos, la devolución fue casi de inmediato y volvimos al nuestro alojamiento.

Pasado el mediodía emprendimos la retirada. Paramos a comer en la parrilla de Don Tito, sobre la ruta 12, en la cual disfrutamos de una excelente parrillada y seguimos viaje. Paramos a cenar en la localidad de La Paz (Entre Rios) en la cual hicimos un vivo de Youtube y el Sr. Franco Martinez se ganó una salida de pesca con Pablo Juhal al Río de la Plata. Volvimos el Lunes por la madrugada, siendo que ese mismo día volvía a trabajar, volví renovado. Muchos kilómetros, ruta y ruta, buenos compañeros, hermosos paisajes, sumar experiencia y a seguir pescando. La pesca como habrán leído no fue buena, pero el combo fue fantástico.

Ita Ibaté es un buen lugar para ir a buscar uno de esos trofeos que añora cualquier pescador. Salud a toda la comunidad pesquera!
Gentileza de Christian Andrés López y Juan Pesca Algolpe

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